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Andalucía,
Extremadura, Castilla La
Mancha.... vamos que media España, es campo abonado
para un colectivo profesional de 'piratas arqueológicos'
provistos con detectores de metales y formado por unas
150 personas. Es quizá el principal problema para la
protección de ese patrimonio. Son de la zona de Écija
y Alcolea del Río principalmente, y su actividad ha
sido detectada en varias comunidades autónomas. Los hay
que sólo 'trabajan' el fin de semana, para completar
sus ingresos, y los verdaderos 'profesionales', de éstos últimos hay censados por la
Benemérita unos 150, si se les suman los de Córdoba y Jaén.
Sin conocimientos
A
juicio del capitán Jesús Gálvez, jefe del
Grupo de Patrimonio Histórico de la Unidad Central
Operativa de la Benemérita, en contra de lo que
piensa la Sociedad Arqueológica de Extremadura, no
reciben ayuda de profesionales de la Historia, «sólo
tienen conocimientos básicos, y su especialidad es
trabajar sobre el catálogo de yacimientos conocidos, o
cribar zonas donde alguno de ellos ha encontrado ya algo
importante para arrasarlas». Para José María Rossell,
presidente de la Sociedad Arqueológica de Extremadura, no hay sin
embargo dudas de que reciben asistencia experta: «detectan
los yacimientos a veces antes que los arqueólogos, y
saben lo que buscan, y dónde».
La
Guardia Civil realiza cada año unas 600 actuaciones
administrativas y penales contra todos esos delitos en
general, informó Gálvez, capitán jefe del
Grupo de Patrimonio Histórico de la Benemérita. Ese Grupo tiene catalogados
en el aspecto de los detectores de metales a 'los sevillanos', como se les llama en el argot policial y se
conocen entre ellos mismos, que son profesionales o
aficionados que se dedican a extraer piezas de
yacimientos arqueológicos para su venta en el mercado
negro.
Detectores
potentes
Suelen trabajar por las noches con detectores potentes, y
últimamente se les han intervenido 'detectores de hueco',
«para buscar la tumba que es donde está el ajuar, las
piezas más importantes, y desprecian las monedas o las fíbulas»,
añade el capitán. Estos detectores son mucho más
costosos, una media de 4.500 euros (750.000 pesetas), «pero
les merece la pena el gasto porque luego las piezas son
valiosas».
No
es fácil combatir esa ocupación ilegal, sobre todo «porque
nos enfrentamos a la cifra negra, no sabemos dónde se ha
producido el expolio».Hay verdadera desprotección ante
esas personas, coincide Juan Javier Enríquez, jefe de la
sección de Arqueología de la Consejería de Cultura de
Extremadura. «Para
que sean ilegales hay que demostrar la intencionalidad, y
si se demuestra, la pena va en función de los daños, y
es mínima; hay que demostrar también que es un
yacimiento, eso es difícil».
Pero
hay que insistir, «y si son reincidentes podemos tener
sentencias como ese que le han cogido siete veces ya con
el detector por el campo y para el juez resulta poco verosímil
que estuviera sólo paseando».
Abundan
en Andalucía estos 'piratas' por la riqueza de
yacimientos de la zona y porque algunos ayuntamientos hace
muchos años incluso favorecieron el oficio comprando el
detector y en época de recesión económica se lo
alquilaban a los vecinos más necesitados para que
completaran sus ingresos. Así se ha creado según Gálvez
«una forma de vida muy rentable». La tenencia y uso de
un detector es legal siempre que no sea zona arqueológica,
aunque algunas comunidades tratan de erradicarlo del todo
y la Guardia Civil denuncia por sistema.
Hay
páginas web muy conocidas de aficionados a estos
aparatos. «Algunos dicen que utilizan el detector para
los minerales pero uno abre la web y ve sólo arqueología,
no hay un sólo mineral», subraya el capitán de la
Guardia Civil.
Tienen
la osadía de preguntar la localización de los
yacimientos
Luis Lafuente, subdirector general de Protección de
Patrimonio Histórico, del Ministerio de Cultura de
Extremadura, que
participó en las jornadas de Mérida, contó que algunas
asociaciones de amigos de los detectores llegan a
solicitar datos oficiales de los yacimientos.
«Vienen
al Ministerio y nos piden por favor que les demos las
coordenadas de todos los yacimientos arqueológicos, 'es
para no meternos en ellos', nos dicen».