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Todos me buscan. Y la verdad es que me merecian. Debería haberles hecho un hueco, en las celdas de la avaricia o del oportunismo; de la desidia o indecisión; de la especulación y la prepotencia; de la hipocresía; de las alegres promesas. Pero ya no sirvo para tales cobijos. Y no creo que les encuentren acomodos en las nuevas instalaciones. Incluso, pobre y viejo amigo, debería haberte buscado un lugar adecuado para tu inocente y perpetua espera. Estarías mejor que a la interperia, a pesar del encanto que supone estar solo. Como yo seguire estandolo, hasta que - si ello llega- me reencuentre con los barros que moldearon en mi huerto y otros aledaños, los iberos que nos han prometido.
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<><><><><><><><><><><><><><> <>Presentación<>Reparto<>Acto Primero<>Acto Segundo<>Epílogo<>
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