Antecedentes de la intervención
por Manuel Molinos Molinos, comisario de la exposición

 

 

La excavación entre la casa y el estanque elevado

La excavación entre la casa y el estanque elevado

 

 

Valle del rio Jandulilla en el entorno del Pajarillo.

Valle del rio Jandulilla en el entorno del Pajarillo.

 

NOTAS: 1,2, 3 y 4

(1).-AMARO, Camilo: «Algo de Arqueología». Paisaje Crónica mensual de la provincia de Jaén nº 8, enero 1945. Pp.221 a 223. 

(2).- Hay que indicar que el tratamiento museográfico que ha tenido el cuerpo de león, situado a la intemperie en el patio de entrada al Museo, sin protección alguna, ha permitido el deteriorado estado en el que actualmente se encuentra.

 (3) Don Lope de Sosa fue una revista de ámbito provincial que a comienzos del siglo XX muestra una especial preocupación por el Patrimonio Arqueológico de Jaén. En la misma se muestran todas las tendencias de la Arqueología española del momento, «entre el difusionismo decimonónico y el positivismo inocente» (Ruiz, et afi., 1986), pero destaca la presencia de un componente liberal  progresista muy marcado en algunos de los autores 

(4) Hay constancia de otro elemento, unas garras de animal asociadas a un pedestal, desaparecida en esos días, que no ha sido posible localizar.

 

El asentamiento arqueológico de El Pajarillo, como tal, es conocido de antiguo; referencias al mismo aparecen en los años cuarenta en una revista de ámbito provincial, Paisaje donde un erudito local, Camilo Amaro, (1) describe algunos restos escultóricos aparecidos junto al cortijo del que toma su denominación el asentamiento. Estos restos escultóricos, un león acéfalo y parte de la cabeza de un grifo, se han conservado en el Museo Provincial de Jaén y han sido objeto de estudio por parte de la Dra. Chapa Brunet (Chapa, 1985) (2). 

Es interesante realizar,  alguna reflexión sobre esa primera noticia que poseemos sobre El Pajarillo. En 1933 se finalizaba la construcción del tramo que une Solera con la general Vilches a Almería (Hoy Nacional 324). El último acto de esta obra era la construcción de un puente sobre el río Jandulilla para lo cual se recurrió a la vecina finca de El Pajarillo donde era evidente la acumulación de grandes cantidades de piedra desbastada y en muchos casos perfectamente escuadrada.

Evidentemente, la ignorancia o la desidia llevaron a la destrucción de buena parte de un asentamiento arqueológico que como veremos posteriormente, resulta ser excepcional para nuestro actual conocimiento sobre las sociedades ibéricas del Alto Guadalquivir. Es interesante en él citado artículo la posición de Amaro, el cual, desde el dominante historicismo idealista de los cuarenta y desde su ignorancia de la arqueología, que el mismo reconoce en su trabajo, llama la atención al respecto de la necesidad de la conservación del Patrimonio Arqueológico y lo hace en unos términos sorprendentes para la época. Su interés se dirige a los «entendidos e instituciones para ver si se consigue que esta antiquísima piedra de innegable valor histórico sea como otras muchas respetada como fuente de conocimientos de la historia. 

Sus palabras, que de alguna manera continúan la mejor tradición de la Revista Don Lope de Sosa, (3)  cayeron en el olvido y sólo años mas tarde los elementos escultóricos pasaron a engrosar los fondos del Museo Provincial de Jaén.Sin embargo, a pesar del conocimiento que se tenía de este asentamiento, nunca se habían realizado intervenciones arqueológicas, al menos que puedan catalogarse como tales, e incluso el territorio en el que se ubica no había sido objeto de prospección sistemática, al situarse al margen de los dos proyectos que en relación específica a las fases ibéricas, se ubican espacialmente en el Alto Guadalquivir: «Poblamiento Ibérico en la Campiña de Jaén» y «Poblamiento Ibérico en el Valle del Guadiana Menor Tan sólo en el curso bajo del río Jandulilla se habían realizado algunas prospecciones sistemáticas a principio de los años noventa (Lagunas et al., 1991). 

El elemento circunstancial que explica la intervención desarrollada, surge en los inicios del año 1993, cuando el propietario del Cortijo de El Pajarillo, José Sánchez García, realiza trabajos de adaptación al cultivo de este paraje, hasta ese momento no cultivado en su integridad. Como resultado se localizan los restos de, al menos, dos grandes elementos escultóricos, un león acéfalo, idéntico estilísticamente pero en posición inversa y complementaria al ya conocido, y una figura humana, también acéfala, armada con falcata y en posición defensiva. (4).

La importancia del hallazgo, cuya repercusión en la prensa provincial fue muy importante, y la decidida intervención del Delegado Provincial de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Agustín Colodro Ortuño, así como la del Alcalde de Huelma, Francisco Vico Aguilar, permitió que ambos restos escultóricos se depositaran en el Museo Provincial de Jaén. Además, de manera inmediata, se procedió a la solicitud de creación de un equipo a partir de los dos proyectos de ibérico ya indicados, para llevar a cabo una intervención de urgencia para la que se libraron, a inicios de 1994, cuatro millones de pesetas por parte de la Dirección General de Bellas Artes de la Consejería de Cultura y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

De esta manera los trabajos arqueológicos se iniciaron el 7 de marzo desarrollándose en una primera fase hasta el 15 de abril. La envergadura de los resultados obtenidos, la importancia de los restos localizados y su enorme valor histórico para la comprensión del Ibérico Pleno en general y de la estatuaria ibérica en particular, así como el riesgo evidente de expolio, llevaron prácticamente sin interrupción, a una segunda campaña, ahora a través de Obras de Emergencia, que se desarrolló durante los meses de Junio y Julio y para la que se libró un presupuesto de 9.590.000 pesetas, también, como en el primer caso, por parte de la citada Consejería. 

 El equipo de campo estuvo integrado, además de por los directores de la excavación (Manuel Molinos Molinos, Arturo Ruiz Rodríguez, Teresa Chapa Brunet y Juan Pereira Sieso), por un grupo de arqueólogos de las Universidades de Jaén y Complutense de Madrid (Carmen Rísquez Cuenca, Ángela Esteban Marfil, Antonio Madrigal Belinchón, Victorino Mayoral Herrera, Luis Gutiérrez Soler y Montserrat Llorente López), por estudiantes de la licenciatura de Humanidades de la Universidad de Jaén, y por obreros contratados de la localidad de Huelma. En una excavación tan compleja como la de El Pajarillo se produjeron lógicamente numerosas situaciones y problemas de todo tipo que fueron superados con la ayuda de muchas personas entre las que queremos significar al Delegado Provincial de la Consejería de Cultura, Agustín Colodro Ortuño, a la Jefa de la Sección de Bienes Culturales de la citada Consejería, Francisca Hornos Mata, al Arqueólogo Provincial, Narciso Zafra de la Torre, al Rector de la Universidad de Jaén, Luis Parras Guijosa, y de manera muy especial al Sr. Alcalde de Huelma, Francisco Vico Aguilar. También, con carácter general, queremos expresar nuestro agradecimiento al Pueblo de Huelma.

 

 

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