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Arturo
Ruiz, Premio Andalucía de Investigación en
Humanidades Inb Al Jatib de la Consejería de Educación
Entrevista
publicada en el diario IDEAL
Arturo
Ruiz, fundador de la Asociación Amigos de los Iberos y Director
del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica, nació en Úbeda
(Jaén) en 1951. Estudia en Granada y llega a Jaén cuando
era la
Universidad de Jaén solo Colegio Universitario. El último reconocimiento que ha recibido llega de
la mano de la Consejería de Educación en forma de Premio
Andalucía de Investigación en Humanidades Inb Al Jatib,
dedicado a una trayectoria profesional.
-
¿El Centro Andaluz de Arqueología Ibérica ya tiene la
dotación necesaria para funcionar plenamente?
-
Siempre se aspira a que haya más, eso es evidente, pero la
verdad es que creo que está en un grado de normalidad
bastante aceptable. Ya hemos alcanzado proyectos europeos,
nacionales ganados en concursos, contratos con las
administraciones provinciales y autonómica, la plantilla se
consolida en los próximos meses.
-
¿El personal que hay, todavía sin carácter fijo, es
suficiente para desarrollar todo el trabajo?
-
El año que viene muchos pasarán a ser interinos. En este
momento hay siete personas entre contratados y funcionarios
y además con becas hay otras siete personas más. Bueno, ya
es una cantidad importante. Además, los espacios son magníficos.
Falta adecuar la estructura del centro a la política que se
va a seguir en Andalucía en torno a todos estos centros de
investigación.
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¿Finalmente habrá un marco común para todos?
-
Hace unos años se había lanzado la ideal, la posibilidad,
de crear una ley de la ciencia que articulara todas estas
universidades que se crean por convenio. Ahora mismo todos
estos centros están aislados y lo adecuado sería
agruparlos todos en torno a algo así como la estructura de
un Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
-
¿Las administraciones están más concienciadas con la
conservación de lo íbero?
-
Sí. Sobre todo, creo que hemos conseguido alcanzar la
conciencia de que lo ibérico en Jaén es importante y ya se
ha conseguido también algo que desde aquí dentro no se
observa pero que yo ya he visto, es identificar lo ibérico
con Jaén. Es algo que me ha sorprendido. Entre los
investigadores se dice que es importante ir a Jaén a ver lo
ibérico. Lo interesante es que lo mismo que Picasso se
identifica con Málaga, lo ibérico se identifique con Jaén.
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¿Qué falta para que esa identificación sea definitiva?
-
Faltan decisiones políticas como el museo o el Viaje al
Tiempo de los Iberos, todo lo que hace que esto se convierta
en una riqueza para la sociedad de Jaén. Porque si no,
tendremos todos la conciencia de que lo ibérico es muy
importante, seguiremos aportando nuevos datos... pero lo
importante es que la gente vea que no es sólo una cuestión
idealista, sino también económica.
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¿Al final habrá museo?
-
Si yo dijera que no... Los arqueólogos creemos que tiene
que existir ese museo. Con las nuevas excavaciones lo que se
está viendo claro es que el Museo Provincial no tiene
capacidad para albergar tantos elementos. Están apareciendo
nuevas cosas, como la reproducción de la Cámara de Toya
que se ha hecho. Desde el punto de vista arqueológico está
justificada la construcción de ese museo. El tema de Jaén
y los iberos está vendido, y lo que hay que hacer es dar el
paso para construir el museo. Yo digo que sí, que se va a
hacer.
-
¿Qué modelo de museo le gustaría ver hecho realidad?
-
Yo siempre lo que digo es que si se hace, que se haga bien,
porque si no, no merece la pena. Un museo de este tipo tiene
varias ventajas, que puede tener los elementos artísticos
expuestos, y otra parte que contemple la historia de los íberos,
su pasado y el presente. Otro aspecto a tener en cuenta es
que en el siglo XIX, cuando surgen los nacionalismos, en
toda Europa se ponen a buscar en la antigüedad los orígenes
de la nación. Entonces se reencuentra el mundo íbero y
casi coincide con las primeras excavaciones que se hicieron.
Eso forma parte del proyecto europeo en el que está el
Centro, que trata de recuperar la información existente y
los archivos que se crearon cuando nacen los nacionalismos
en Europa. Eso debería estar también en el museo. También
debería tener un espacio expositivo itinerante.
-
¿Y espacios públicos?
-
Claro, espacios en los que poder tomar café, en los que se
charle. Y tiendas, y todos esos espacios que pueden
integrarse entendidos desde el punto de vista del museo como
lugar de encuentro. Los niños tienen que jugar y encontrar
espacios de juego, porque ya hay toda una museología
infantil importante. Estaría bien que se produjese el hecho
de que la gente quedase para tomar café en el museo, sería
importante. Debe ser un museo abierto, para lo que cambiaría
la parte de la entrada de la actual cárcel para que dé una
impresión diferente.
-
¿Cómo lleva ser profesor, arqueólogo, director del
Centro y, además, relaciones públicas del ese organismo
investigador?
-
Cuando el investigador decide salir de su torre de marfil ya
sabe lo que le pasa. Antes los investigadores se ocupaban de
que todos los meses llegase el dinero para continuar
trabajando, pero ahora el trabajo ese de relaciones públicas
llena muchísimo tiempo. Yo lo tengo asumido, hay veces que
me gusta más y otras que me gusta menos, pero no soy mal
conversador ni cerrado, y lo llevo bien. Echo de menos
volver a ser investigador exclusivamente, aunque sea un año.
Pero en general lo llevo bien, porque tengo un gran equipo
en el Centro que me suple cuando debo dedicarme más a las
relaciones públicas. El subdirector, Manuel Molinos, me
sustituye sin problemas y lo llevamos bien.
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¿Ha conseguido en su vida hacer lo que profesionalmente
quiere?
-
Sí. Nunca he querido dejar la investigación de lado mucho
tiempo y he tenido claro cuando me he separado por alguna
circunstancia, que era sólo temporalmente.
-
La Junta le acaba de comunicar que ha recibido el Premio
de Investigación en Humanidades de Educación ¿Qué supone
este reconocimiento a una trayectoria profesional?
-
Muy pocas veces se tiene el reconocimiento externo por un
trabajo realizado, y si el premio llega con un premio con
prestigio como este, realmente me gusta, no lo puedo negar.
-
¿Supone que ha sido un acierto su forma de trabajar?
-
Hace años los investigadores que nos hemos ido a la
periferia parecía como si nos hubiésemos decantado por una
investigación de segundo nivel. Y yo no creo en eso, me
parecía que había que cambiar la forma y no situarse en el
centro de las universidades fuertes para viajar a los sitios
arqueológicos interesantes, sino situar el laboratorio en
esos mismos sitios. Y parece que este premio dice que esa
forma de trabajar está bien.
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¿También implica un orgullo para una Universidad pequeña
y recién nacida como la de Jaén tener personas reconocidas
por la comunidad educativa?
-
Para la Universidad es bueno, porque con la actual
competencia que hay empiezan a valorar que es bueno tener
personas con cierto prestigio. También tengo que decir que
el premio me lo dan a mi, pero que en los trabajos de
arqueología trabaja mucha gente, y que aunque yo he sido un
poco la cabeza de todo esto, el premio es para el Centro
Andaluz de Arqueología Ibérica.
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