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PARA
FAVORECER LA CONSERVACIÓN SE REALIZAN TAREAS DE MANTENIMIENTO PERIÓDICO,
CONSISTENTE EN DESHERBIZACIÓN, LIMPIEZAS DE DEPÓSITOS, REVISIÓN
DE CANALIZACIONES, REINTEGRACIÓN DE FALTAS, ETCÉTERA.
Vista
de la N-IV Madrid-Cádiz en primer termino. El Centro de
Interpretación a la izquierda y a la derecha la ciudad
excavada |
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SITUACIÓN
El yacimiento ibérico
del Cerro de las Cabezas se sitúa en el kilómetro 207,700,
salida 208 de la actual autovía Madrid-Cádiz
Anexo
al yacimiento se encuentra la parcela de 2 hectáreas en las
se ha desarrollado las infraestructuras necesarias que
forman el complejo del Conjunto Arqueológico.
Su
buena comunicación con la red de carreteras es un aspecto
importante y a tener en cuenta para mayor aprovechamiento,
de cara a la captación de viajeros e interesados en su
visita.
Los accesos a través de
una salida cercana de la autovía permiten una fácil y
pronta llegado al Conjunto Arqueológico, tanto para su
visita o como parada, para el esparcimiento y ocio.
INFRAESTRUCTURAS
Este proyecto nace de la
importancia adquirida por el yacimiento arqueológico
situado en el Cerro de las Cabezas.
Las
actuaciones que se han llevado a cabo desde junio del año
1997 vienen a complementar, dotar de infraestructura y en
definitiva, dar a conocer las labores de investigación y
puesta en valor de la ciudad ibérica.
El
lugar elegido para llevar a buen fin estos propósitos es
una parcela de 22.397 metros cuadrados situada junto al
yacimiento arqueológico.
Esta
parcela de forma irregular linda por el norte con las
excavaciones, por el Sur con un carril de acceso a otras
parcelas cercanas, por el Este con la vía de servicio que
da acceso al Conjunto Arqueológico |
Interior
del reconstruido Bastión ciclópeo |

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Centro
de Interpretación, vista parcial |
Las
infraestructuras, que se han llevado y se llevan a cabo, son
las siguientes:
En la zona sur, junto a la entrada principal, se
sitúa un gran aparcamiento. Desde este punto, un camino peatonal
comienza el recorrido de las visitas al recin-to y de acceso
a la Ciudad Ibérica.
En
la zona norte se sitúa el Centro de Interpretación con
forma heptagonal de una sola planta, y unas dimensiones de 850
metros cuadrados.
En la zona central existen dos plazas
totalmente diferenciadas ya que van a distinta cota.
En una de ellas se sitúa:
. Zona
Administrativa con una sola planta y en la que
hay aulas, talleres y un almacén.
.
El Albergue-Restaurante, de dos plantas con dormitorios, baños,
zona de esparcimiento y cafetería.
En la plaza más elevada se sitúa:
. El
Taller de Arqueología y Restauración, de una sola
planta y un amplio almacén.
. En
el Centro de Estudios Ibéricos se dispone de salón de
juntas compartido con una biblioteca, un taller de estudio y
un salón de conferencias.
El
Módulo del Centro de Interpretación tiene una superficie
total de 853 metros cuadrados, de los cuales 753 metros
cuadrados serán útiles para el des-arrollo museográfico
del centro. Cuenta con una zona de acceso de 100 metros
cuadrados, con área de recepción, zona de aseos y entrada.
El
objetivo del Centro de Interpretación es mostrar al
visitante todos los pormenores de la cultura ibérica,
mediante sistemas multimedia, audiovisuales, maquetas,
paneles y representaciones que muestren el desarrollo y
evolución de la cultura ibero-oretana en la Ciudad Ibérica
del Cerro de las Cabezas.
La
utilización de representaciones en 3D, simulaciones de los
sistemas defensivos, recreaciones sobre el urbanismo y
desarrollo de la ciudad ibérica, reconstrucciones de áreas
específicas, almacenes, casa del alfarero, murallas, nos
mostrarán en su totalidad, qué y cómo fue la cultura que
se desarrolló entre los siglos VII y III a. de C. en esta
comarca.
Información
sobre el medio ambiente, ganadería, agricultura, etcétera,
son datos a tener en cuenta y que se irán recreando en un
paseo a lo largo de los siete gajos en que se divide el
Centro de Interpretación.
El
objetivo final será que el visitante, vea o no el
yacimiento, se vaya con una idea formada sobre la cultura
ibero-oretana, mediante la visita al Centro de Interpretación.
Esta visita podrá completarla totalmente, con el acceso a
la Ciudad Ibera, donde podrá contemplar realmente toda
aquella información que se le ha ofrecido en el Centro.
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Ciudad
Ibera: Área urbana |
Restauración
del Bastión |
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ESPACIO
I. SALA DE PROYECCIONES.
Recorrido
aéreo desde el sur peninsular en que mediante visiones
panorámicas de los territorios turdetanos y oretanos
aterrizamos en la Ciudad Ibérica del Cerro de las Cabezas,
contemplando una visión global del mismo. En este recorrido
tratamos de: Querer entender, culturalmente, lo que en la
Historia ha significado la Ciudad Ibérica del Cerro de las
Cabezas,
nos obliga a alzar la mirada y, a modo de zoom fotográfico,
alejarnos para ganar perspectiva. Sólo, así, seremos
conscientes de cómo, dicho asentamiento, se entiende dentro
de un territorio la Oretania y de una cultura -la Ibera- y,
en última instancia, resultado de un mestizaje entre el
mundo oriental mediterráneo y las poblaciones indígenas
peninsulares preexistentes.
ESPACIO
II. EL MEDIO NATURAL.
El
Hombre, en su devenir, vive inmerso en el Medio Natural con
el que establece un diálogo, en ocasiones lleno de
incomprensiones. La economía ibera, basada en una
agricultura de secano, conocedora del cultivo de la vid y el
olivo, no fue sino la respuesta lógica a este dialogo
mantenido con las posibilidades naturales del Medio.
Estas
reflexiones se nos muestran en el espacio II, con un
recorrido sobre los más importantes asentamientos oretanos
del área y sus relaciones con el Medio Natural circundante.
ESPACIO III.
LA ARQUEOLOGÍA CIENTÍFICA.
El
deseo de toda persona por conocer su pasado ha sido, y sigue
siendo, una constante. La Arqueología, con
su rigor científico, satisface esta natural inclinación
aplicando un rigurosos método de trabajo.
En
el Espacio III se explica al visitante algunos de los
principios fundamentales de dicho método; en concreto dos.
Por un lado, la utilidad del principio estratigráfico a
través de la cual los arqueólogos leen los sucesos y
hechos que, en su día, caracterizaron la historia del
sitio; por otro, los fundamentos del estudio topológico de
las cerámicas, posiblemente uno de los restos más
abundantes en los yacimientos.
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Sala de
Arqueología Científica: |
Visita de
escolares |
Una casa ibera: Almacén de la casa del alfarero |
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ESPACIO
IV.
LA
CASA DEL ALFARERO
La
cultura ibérica, en los siglos V y IV a. de C. había
desarrollado ya, prácticamente, lo que se conoce como
" horizonte urbano". Tal y como sigue ocurriendo
en nuestras ciudades en el Cerro de las Cabezas su
arquitectura es uno de los rasgos materiales más
representativos. Paralelamente, la cerámica aparecida en
las habitaciones excavadas constituye uno de los conjuntos
de mayor valor y personalidad.
Por
ello, aunando ambos rasgos característicos, el espacio IV
materializa en una casa ibérica ideal, la que habitaría un
alfarero de la época. Su construcción, acabados y
contenidos materializan una exi-gente recreación.
En
esta casa la vista, el oído, el tacto y el olfato, en
definitiva casi todos los sentidos, podrán percibir de
manera rigurosa lo que debió de ser una casa ibérica de
hace 2.400 años.
ESPACIO V. LA
ARQUITECTURA MONUMENTAL
El
protagonista del espacio V es la reproducción fiel,
realizada en resina de un torreón adosado a la muralla del
siglo V. Una de las más evidentes demostraciones del carácter
urbano del Cerro de las Cabezas, y con él, de la cultura ibérica,
es la presencia de importantes construcciones colectivas que
ordenaban el espacio habitado.
Dentro
de las mismas la arquitectura defensiva combinaba, hábilmente,
un evidente carácter militar con otro, ya ideológico, de
registro del prestigio y poder. La línea defensiva de la
ciudad ibérica del Cerro de las Cabezas, con más de kilómetro
y medio de muralla, jalonada de torreones, son buena prueba
de esta afirmación.
En
esta ciudad cabría señalar, tanto por su tamaño como por
el sistema constructivo empleado claramente monumental la
existencia de este torreón adosado a la muralla sur, y
utilizado con toda probabilidad, como almacén de cereal.
Posiblemente nos
encontremos ante la mayor construcción de este tipo
documentada en el mundo ibérico.
Con la reproducción de
la fachada de este torreón se posibilita
"trasladar" tan importante construcción al propio
Centro de interpretación y facilitar al visitante un
recorrido por su interior, un instante en la historia de
esta construcción del siglo IV a. de C.; momento de máximo
apogeo económico y urbano de la ciudad.
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Arquitectura
Monumental: Muralla ciclópea |
Trabajos
de consolidación de los muros |
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Espacio
museístico dedicado a la muerte y reconstrucción del
ritual funerario de un príncipe |
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ESPACIO
VI. EL
RITO FUNERARIO.
Los
trabajos de investigación en la Ciudad Ibérica del Cerro
de las Cabezas han estado hasta el momento centrado en la
documentación arqueológica de los sistemas urbanos y
defensivos. Un reto para las futuras investigaciones será
la localización de la necrópolis de la ciudad, ante la
falta de datos concretos.
Pero
no por ello se debía dejar un espacio dedicado a la muerte,
fin aparente de nuestro ciclo vital. Pero hablar de la
muerte, de los ritos funerarios en el mundo ibérico, supone
en definitiva hablar de la concepción que los iberos tenían
del Más Allá al que accedían mediante determinadas
actuaciones rigurosamente tipificadas; lo que conocemos como
el rito funerario.
El
Espacio VI del Centro de Interpretación se concreta, únicamente,
en la parte del ritual que fue universal para todos los
pueblos ibéricos: el duelo ante la muerte de un noble ibérico
y la cremación del cadáver. Como lugares sagrados, las
necrópolis constituían espacios reducidos,
obligatoriamente acotados en donde sólo se enterraban una
minoría: las elites aristocráticas.
ESPACIO
VII. LA
ARQUEOLOGÍA, LA INFORMÁTICA Y EL TURISMO.
Termina
el recorrido por el Centro de Interpretación con una
llamado de atención sobre las enormes posibilidades que la
informática abre a la investigación arqueológica, habiéndose
convertido ésta en un elemento habitual en la documentación
de los trabajos arqueológicos.
Así
mismo se nos muestra, como ha sido el que hacer diario en la
construcción y desarrollo de este singular Centro de
Interpretación, terminando nuestro paseo por la Cultura ibérica
del Cerro de las Cabezas, con el compromiso de aprender
disfrutan do del Patrimonio legado por las culturas que no:
han precedido. Nuevas muestras y nuevas activad des mantendrán
vivo este Centro y su yacimiento verdadero protagonista. Uno
y otro no son sino do caras de una misma moneda, el inicio
de una utopía lícita: la ambiciosa meta de educar y
disfrutar.
El
recorrido por la Ciudad Ibérica y la visita a Ios
diferentes museos de Valdepeñas -Museo Municipal Museo del
Vino completan una atractiva jornada didáctica y cultural
cuyo eje principal ha sido la Ciudad Ibérica del Cerro de
las Cabezas.
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El
medioambiente en el mundo ibero |
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LA
CIUDAD IBÉRICA DEL CERRO DE LAS CABEZAS
Se
localiza en el sur de la provincia de Ciudad Real, a 8 kilómetros
de la actual ciudad de Valdepeñas. Es un gran oppida de
140.000 metros cuadrados situado junto al río Jabalón, y
enclavado en un cerro de 805 metros de altura. A lo largo de
dicho cerro se levantaron los 1.600 metros lineales que
forman la muralla defensiva.
Es
éste un poblado en ladera, que ocupaba una estratégica
posición en medio de las llanuras de la Mancha, con un
control de las vías de comunicación entre la Mancha,
Andalucía y el levante, de vital importancia. Durante los años
1984-85 se realizaron las primeras , catas arqueológicas,
siendo a partir de las excavaciones realizadas con motivo de
la construcción de la actual autovía, Madrid-Cádiz,
cuando se confirma la importancia de este gran oppida
oretano.
Desde
entonces y hasta la actualidad se han llevado a cabo sistemáticas
campañas de excavación, promovidas por el Excmo. Ayto. de
Valdepeñas y la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha.
El
Cerro de las Cabezas es ocupado por primera vez por
poblaciones del Bronce Final, allá por los siglos VII y VI
a. de C. Estas, asentadas en las áreas cercanas al Jabalón,
construían sus viviendas de formas semiovaladas, sin ningún
tipo de ordenamiento urbano.
Es
a partir del siglo V cuando el actual ordena-miento urbano,
localizado durante las excavaciones, comienza a
configurarse. Así se construye la mayor parte del sistema
defensivo, con murallas de cajas, de clara tradición
mediterránea, culminándose en el siglo IV, con las
murallas de tipo ciclópeo.
El
urbanismo del poblado se estructura en torno a ejes
principales y secundarios, dando lugar a una ordenación
urbana en torno a grandes núcleos de casas que forman
manzanas y barrios singulares.
Será
a fines del siglo III, cuando es abandonado, no volviéndose
a ocupar en fechas posteriores, hasta época medieval,
momento en el que se localizan esporádicas ocupaciones de
las áreas superiores del Cerro.
Los
trabajos que se han realizado, con respecto a la conservación
del yacimiento, están fundamentados en un proyecto
subdividido en varios períodos de ejecución, siguiendo un
esquema cronológico en base a las necesidades que el área
arqueológica demanda.
Las
fases de trabajo llevadas a cabo han consistido en:
1°-.
Restauración de viales, exteriores del yacimiento, adecuación
medioambiental y creación de itinerarios.
2°-.
Consolidación de estructuras de habitación, edificios
especiales y sistema defensivo.
3°.
Reconstrucción, como medida de protección y planteamiento
didáctico, de algunos de los edificios más significativos
como el Santuario Sur, Bastión ciclópeo, Murallas de cajas
de la puerta Norte, Casa de las Pizarras, Hornos cerámicos...
Esta fase aún no se ha iniciado quedando pendiente de los estudios
pertinentes para la realización
de los proyectos concretos de cada edificio, y su
probable viabilidad.
En
general los materiales empleados en las construcciones no
son muy variados. Destacan los elementos pétreos, éstos,
han sufrido modificaciones en su forma y aspecto para
adaptarlos a las necesidades constructivas. Son
principalmente sillares de cuarcita extraídos de la roca
autóctona, con formas sencillas e irregulares.
La
materia prima utilizada en morteros está compuesta por
barro del entorno. Por un lado, destacan los utilizados como
pavimentos y argamasas de unión entre sillares, y por otro,
los empleados para recubrir las superficies de muros en
viviendas. Otras estructuras importantes son las realizadas
con adobe y tapial.
Los
principales deterioros que sufre el yacimiento, y por lo
tanto, los materiales constructivos, se derivan de las
características de ubicación en un espacio al aire libre,
sobre un terreno con una inclinación acentuada. Existen
causas intrínsecas, como la utilización de materiales débiles
que ofrecen poca resistencia a las condiciones
medioambientales adversas (morteros de barro, tapiales, etcétera)
y extrínsecas, determinadas por agentes físico-químicos
como sales, cambios medioambientales, agua de lluvia y
escorrentía. Las consecuencias originadas se materializan
en: faltas y desprendimientos de mortero, tapial y muros de
adobe, desprendimiento de cuarcitas, inestabilidad
estructural, etcétera.
En
general, los procesos que se han llevado a cabo para la
conservación y supervivencia de las estructuras arqueológicas,
han sido similares en las distintas zonas y edificaciones.
Los
tratamientos que se aplican son recogidos, de manera sistemática,
mediante informes diarios y documentación gráfica, antes,
durante y después de la restauración, apoyados con dibujos
y croquis de las distintas áreas restauradas.
Como
se ha apuntado anteriormente, uno de los problemas más
importantes que encontramos para la conservación del
yacimiento, es el agua. Esta se acumula, arrastra,
descohesiona y erosiona los materia-les constructivos. Entre
las prioridades, destaca la extracción y canalización del
agua de lluvia, realiza-da mediante la creación de
canaletas, que la recogen y conducen fuera de las áreas
excavadas. El agua acumulada en el interior de las
habitaciones se elimino de manera individual, estudiando las
características y posibilidades de acción.
Las
tareas de consolidación van encaminadas al refuerzo y
cohesión de morteros, pavimentos, enlucidos, tapiales y
muros de adobe, que no han aguantado el paso del tiempo, o
hayan perdido las características físico-químicas de
estabilidad y permanencia. El consolidante aplicado en los
morteros y estructuras primarias es silicato de etilo, que
confiere a la superficie tratada nuevas propiedades mecánicas.
Para
reforzar la unión entre el material pétreo, protección de
morteros originales y reintegración física de faltas, se
emplea una argamasa reversible, que permite la traspiración
de los muros y es de fácil aplicación. Dicho material esta
compuesto por hidróxido de calcio mezclado con pigmento
mineral y arena lavada de río, en proporción 3 de arena
por 1 de cal. Los tapiales y muros de adobe se protegen
mediante el encapsulado superficial con el mortero
anteriormente descrito.
En
cuanto a estructuras pétreas, generalmente se protegen
mediante una hilada de cuarcita, debidamente señalizada y
con el pertinente estrato de intervención. Las faltas se
reintegran dependiendo de la zona, de los datos empíricos,
de la función que pueda desempeñar, etcétera. Dicha
reintegración conservará y protegerá las estructuras
originales, ayudando a la comprensión del área tratada.
Para distinguir las zonas repuestas, se introducen iconos de
cerámica cocida que son visibles desde el exterior.
Como
medida de protección superficial de las estructuras y
morteros utilizados, se aplica un producto con propiedades
hidrófobas (hidrofugante) que evita la acción del agua de
lluvia y condensación, no varía el aspecto externo de la
superficie y permite transpirar a los muros.
En
el interior de las habitaciones restauradas colocamos fibra
geotextil, que funciona como estrato de intervención, evita
el crecimiento masivo de plantas, sobre todo las superiores
al no poder enraizar, y sirve de soporte a la terminación
con grava.
Para
favorecer la conservación de los trabajos realizados
durante la campaña de restauración se realizan tareas de
mantenimiento periódico, consistente en desherbización,
limpiezas de depósitos, revisión de canalizaciones,
reintegración de faltas, etcétera.
Actualmente
se está trabajando en el diseño de los paneles didácticos
que irán situados en zonas puntuales del recorrido. Se
realizará una descripción general de la zona,
especificando el nombre de la calle, edificio o estructuras
especial, reforzado todo, con planimetrías y reproducciones
en 3D.
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Bastión de
las murallas ciclópeas
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BIBLIOGRAFÍA
.
J. Vélez y J. Pérez (1999), "Oretanos en la Meseta
Sur. El yacimiento ibérico del Cerro de las Cabezas",
Revista de
Arqueología n°
213.
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J. Vélez y J. Pérez (20U0), El Cerro
de las Cabezas.El Patrimonio Arqueológico de C. Real. Métodos
de trabajo v actuaciones recientes. Centro
Asociado UNED, Valdepeñas. C. Real.
.
J. Vélez y J. Pérez, M. Cramona (2002), El
Cerro de las Cabezas. Una ciudad fortificada, Junta
de Comunidades de Castilla la Mancha. (En Prensa).
.
J. Vélez y J. Pérez, T. Moneo (2001), "Un santuario
de Entrada Ibérico en el Cerro de las Cabezas",
Complutum 12,
Madrid.
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J. Vélez Rivas, J. Pérez Avilés, P. Hevia Gómez, G.
Esteban Borrajo (2002), La
transición del Bronce Final a la Primera Edad del Hierro en
el Cerro de las Cabezas (Valdepeñas, Ciudad Real), Instituto
de Estudios Manchegos.
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