|
Juan
Eslava Galán nació en Arjona, Jaén,
el 7 de marzo de 1948, de una familia de
olivareros. El paisaje que él vio desde pequeño
fue el de los olivos. Narra que la primera
vez que salió de viaje a Sevilla con su padre ,
al sorprenderse del cambio de paisaje,
preguntó:- Papá, ¿Aquí dónde tienen los olivos?
Las primeras letras las
estudió en la escuela de Arjona con las monjas,
para terminar a los 9 años en la enseñanza
pública. En 1958 la familia se traslada a la
capital para seguir Juan el bachillerato.
Estudió Filosofía y Letras
en la Universidad de Granada y completó sus
estudios en Inglaterra. En 1973 concursa con
éxito a una cátedra de Instituto de Bachillerato
y posteriormente se doctora en la Universidad de
Granada.
En 1987 ganó el Premio
Planeta con su novela "En Busca del Unicornio".
Con la novela "El comedido hidalgo" en 1991 gana
el Premio Ateneo de Sevilla y con la "Señorita"
obtiene el premio Fernando Lara de 1998. En el
2002 publica "Historia de España contada para
escépticos". Ha publicado cincuentaytantos
libros.
En
la contraportada de su libro "Los iberos"
se puede leer: "En pleno
proceso de construcción de una Europa unida
conviene mirar atrás para saber cómo fuimos. Al
hacerlo nos encontramos con nuestros antepasados
iberos, grandes desconocidos para la mayoría de
los españoles.
Con este libro, en el que
la información fidedigna es compatible con el
humor, redescubrimos a los iberos y, junto con
ellos, a los mercaderes fenicios, los colonos
griegos, los conquistadores cartagineses y los
imperialistas romanos.
El mundo ibero va más allá
de los restos del Cerro de los Santos y de
Porcuna o de las damas de Elche y Baza. El
creciente interés por quienes dieron nombre a la
Península se ha visto reforzado por numerosos
hallazgos arqueológicos que nos permiten saber
más del pueblo al que algunos autores creen que
debemos nuestro modo de ser y nuestra imagen
internacional.
Una obra ampliamente
ilustrada, con información actualizada sobre los
descubrimientos más recientes, que muestra la
faceta más viva de la Historia".
"Los iberos. Los españoles como fuimos"
LOS SANTUARIOS. Capítulo 13.
Páginas. 120 y 121..
El
santuario era un espacio al aire libre, quizá
acotado para distinguir el recinto sagrado del
resto. Había un altar para sacrificios y
libaciones y una fuente para las abluciones.
Desde la época tartésica,
el ritual de los santuarios se basa en la
ofrenda que el devoto ofrece a la divinidad: un
objeto de piedra, metal o cerámica.
Estrabón asegura que los
iberos sacrificaban "animales, no seres humanos
como hacen los cartagineses; recogen la sangre
en una crátera y atenúan los gemidos de la
víctima con el canto de los asistentes y el
sonido de la flauta. Como los griegos, después
del sacrificio los participantes comían la carne
de la víctima sacrificial".
Parece que estos
sacrificios cruentos no eran muy frecuentes y
que la forma usual de trato con la divinidad
consistía en las libaciones de agua, hidromiel,
leche u otros líquidos. Quizá ofrecían también
flores y luminarias de cera, de aceite o de
sebo, o tortas cereales o cualquier otro
alimento perecedero. Es posible que el ritual
comprendiera la rotura de los cacharros en los
que se había ofrecido la libación: en algunos
santuarios se encuentran grandes depósitos de
tiestos rotos cubiertos de ceniza.
¿Había imágenes de los
dioses en los santuarios iberos? En unos casos
se adoraría a los númenes invisibles que
habitaban el lugar, espíritus asociados al
paisaje o a una piedra o betilo; en otros,
habría imagen, especialmente de la Diosa Madre,
imágenes de madera profusamente vestidas y
enjoyadas cuyo eco encontramos en las damas de
Elche, en la de Baza, o en la de Obulco, la del
museo de Jaén, con su serpiente en el hombro (la
serpiente se asocia a lugares sagrados en el
Mediterráneo). No es el único animal vinculado a
la Diosa Madre. En algunas representaciones
aparece con caballos o con cápridos y la diosa
Astarté o Tanit suele relacionarse con la
paloma. Todavía la virgen del Rocío,
probablemente instalada sobre un santuario
precristiano, se simboliza con una paloma
blanca, si bien en su romería, de carácter
piadoso y cristiano, no se realizan los actos
sexuales que pudieran sugerir la pervivencia de
rituales fenicios en el caso de Astarté, la
diosa de la fecundidad.
A lo largo de Sierra Morena
hubo varios santuarios ibéricos. El principal
fue el Collado de los Jardines, en
Despeñaperros, hace dos mil seiscientos o dos
mil cuatrocientos años y relativamente cerca el
de Castellar, en las Cuevas de Biche, cinco
grutas alineadas al pie de un acantilado donde
el santuario funcionó hasta época romana, aunque
su esplendor corresponde a la época ibérica.

|
Plano de los principales
santuarios iberos, entre ellos el
Santuario de Los Altos del Sotillo, en
Castellar |
Cámara
principal del Santuario de Castellar |
Parece que la religión
ibérica era positiva y maternal. No hay que
conceder crédito alguno a los autores que se
empeñan en hacernos creer que puede existir una
maldición de los iberos para los que profanan
sus lugares sagrados por motivos mundanos.
Don Álvaro Cifuentes Martín, en un trabajo
titulado
"Continúa la maldición de los iberos"
divulgado por Internet, sostiene que debido a
esa maldición la señora doña Pilar Palazón
Palazón, presidenta de una asociación ibérica,
se dio una tremenda costalada el 6 de marzo de
1999 durante su visita al santuario de Castellar
a consecuencia de la cual se fracturó el
troquiter y hubo de permanecer escayolada
durante un mes.
Comentario de nuestra
redacción:
Hemos
investigado y efectivamente el "trabajo"
"Continúa la maldición de los iberos",
citado en el libro de Eslava Galán, fue publicado
en Internet en el año 2000, en la web de la asociación
de defensa del Patrimonio
"Amigos de
los Museos de Castellar".
Lo que
narra Don Álvaro Cifuentes Martín es totalmente
cierto... pero de eso a que sea
verdad la "maldición de los iberos"... Esta redactado en
clave de humor, estilo "Bienvenido Mrs. Marshall"
y cuenta otras visitas, como una de los técnicos
de la Diputación Provincial de Jaén, con final
también cómico-trágico.

|
Visita el 6-3-1999 al Santuario
de Castellar de los Amigos de los Iberos: La
primera por la izquierda es Pilar Palazón
|
|