Las
investigaciones se iniciaron a raíz
del análisis de la documentación
intervenida en la operación 'Bahía'
realizada entre febrero y abril de
2005, cuando la Guardia Civil
procedió a la detención de diez
personas y fue desmantelada una
organización dedicada al expolio de
yacimientos arqueológicos
subacuáticos en las costas de
Cádiz.
El dispositivo desplegado,
en el que han participado
más de 200 agentes, ha
puesto al descubierto las distintas
redes que colaboraban entre sí y a
la inmensa mayoría de sus
componentes, algunos de los cuales
han sido sorprendidos cuando
intentaban retirar precipitadamente
los objetos expoliados de sus
domicilios.
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Modus
operandi
Los detenidos se
desplazaban diariamente a
diversos yacimientos que
previamente habían localizado,
provistos de sofisticados
detectores de metales, planos
cartográficos, manuales de
excavación y otros útiles. Para
conseguir mayor impunidad,
procedían a su expolio
aprovechando las horas
nocturnas, en algunas ocasiones
durante varios días
consecutivos.
En algunas
ocasiones actuaban en
connivencia con los guardas de
las fincas
donde se encontraban los
yacimientos, permitiéndoles el
paso y dándoles aviso cuando se
producía la presencia de
vehículos desconocidos en los
alrededores. Igualmente, se ha
podido comprobar que
evitaban expoliar en el campo,
debido a la mayor presencia de
patrullas de la Guardia Civil
que realizaban tareas de
vigilancia cinegética.
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Algunos de los
objetos expoliados de una
importancia menor, quedaban en su
poder y los de mayor importancia
eran vendidos por elevadas sumas de
dinero a intermediarios --en algunos
casos, comerciantes de
numismática--, que a su vez, los
vendían a coleccionistas de
Madrid, Barcelona, Cádiz y Sevilla.
En esta última
capital, concretamente en las
callejuelas adyacentes y en el
interior de los vehículos aparcados
en los alrededores de la plaza del
Cabildo, se realizaba la mayor parte
de las transacciones de piezas
numismáticas procedentes del
expolio. Los coleccionistas
evitaban trasladar en sus propios
vehículos los objetos arqueológicos
que adquirían, por el riesgo que
suponía para ellos una hipotética
actuación policial.
En otras ocasiones, recibían el
material arqueológico por medio de
paquetería postal, habiéndose
intervenido en Barcelona, uno de
estos paquetes conteniendo monedas
de oro.
Falsificaciones
Por otro lado, la
Guardia Civil añadió que se ha
averiguado que algunos de los
detenidos no sólo expoliaban restos
arqueológicos, sino que también
falsificaban objetos similares a los
expoliados, para posteriormente
comercializarlos a incautos o
profanos en la materia. Asimismo,
la
red "exportaba" objetos a otros
países, siendo uno de los
cabecillas detenido, un
intermediario italiano, el
encargado de mantener los contactos
con coleccionistas extranjeros.
Así,
la
Guardia Civil ha podido interceptar
en Ayamonte (Huelva) una partida de
restos arqueológicos que tenían
previsto sacar a través del
Aeropuerto portugués de Faro
con destino Bélgica. Debido al
volumen y fragilidad de los
materiales, una gran parte de estos
ha tenido que quedar depositado en
los lugares donde se hallaban,
pendiente de un posterior traslado.
Esta operación ha
sido llevada a cabo por efectivos de
la Guardia Civil especialistas en
la investigación de delitos contra
el Patrimonio Histórico, con el
apoyo de las Unidades
territoriales. La dirección de las
investigaciones ha sido realizada
por el Juzgado de Instrucción nº 2
de Marchena (Sevilla) y por el
Fiscal Coordinador de Medio
Ambiente y Patrimonio Histórico del
Tribunal Superior de Justicia de
Andalucía.
Durante el
desarrollo de la investigación se ha
contado con el asesoramiento y
apoyo de la Consejería de Cultura de
la Junta de Andalucía, que por
medio de sus arqueólogos, ha
realizado los informes técnicos de
las zonas expoliadas. En la
actualidad,
se
analiza la documentación intervenida,
para poder determinar otros
yacimientos expoliados y personas
implicadas.
Por último, la
Guardia Civil recordó que la
Legislación sobre Patrimonio
Histórico prohíbe la búsqueda de
restos arqueológicos sin la
preceptiva autorización y que el
hallazgo de forma casual o previa
excavación, deberá ser entregada
inmediatamente a la Administración.